Gestión de Prensa · Media Training
Conseguir la entrevista es solo la mitad del trabajo. La otra mitad ocurre cuando el vocero tiene que transmitir en cinco minutos lo que la empresa quiere que la audiencia recuerde, sin sonar ensayado y sin perder el control de la conversación.
Preparar a tu equipoConseguir la entrevista es solo la mitad del trabajo. La otra mitad ocurre en la sala — o en la videollamada — cuando el vocero tiene que transmitir en cinco minutos lo que la empresa quiere que la audiencia recuerde, sin sonar ensayado y sin perder el control de la conversación. El media training no es aprender a “actuar” frente a un periodista: es un método para que un fundador o ejecutivo comunique con claridad bajo presión de tiempo y de preguntas que no controla.
Antes de cualquier entrevista, un vocero preparado tiene entre uno y tres mensajes clave que quiere que la audiencia recuerde, sin importar qué pregunta haga el periodista. La técnica de “puente” —reconocer la pregunta y redirigir hacia el mensaje clave— permite mantener el foco sin ignorar la pregunta original, lo que evita sonar evasivo.
La preparación más efectiva no es memorizar respuestas, sino practicar en condiciones similares a la entrevista real. Un simulacro útil incluye a una segunda persona haciendo el papel de periodista, con preguntas escritas previamente que incluyan al menos dos o tres preguntas genuinamente incómodas. Grabar el simulacro en video —aunque sea con el celular— permite al vocero revisar después su lenguaje corporal, sus muletillas y el ritmo de sus respuestas, algo que es difícil de autoevaluar en el momento.
La preparación no es la misma para una entrevista en vivo, una nota escrita o un podcast. En prensa escrita, el periodista puede reescribir y recortar la respuesta, por lo que frases cortas y autocontenidas tienen menor riesgo de perder su significado. En vivo (radio o TV), el control del tiempo es del vocero, no del editor, así que la brevedad es aún más crítica. En videollamada, factores adicionales como la mirada a cámara (no a la pantalla), la iluminación y un fondo neutro afectan la percepción de credibilidad del vocero tanto como el contenido de sus respuestas.
Idealmente entre una y dos semanas antes de una entrevista importante, con una sesión de repaso final 24-48 horas antes.
Sirve para cualquier persona que pueda quedar frente a un medio, incluyendo perfiles técnicos que suelen dar entrevistas a medios especializados — su riesgo principal suele ser el uso de jerga, no la falta de conocimiento.
Corregir en el momento con naturalidad ("para ser más preciso...") es mejor que dejarlo pasar. Pedir una corrección posterior al medio solo tiene sentido si el error es factual y material.
No una sesión completa cada vez, pero sí un repaso breve de los mensajes clave y del contexto específico del medio antes de cada entrevista relevante.
Responder brevemente reconociendo la pregunta, sin negarse a hablar del tema, y luego redirigir hacia el área de expertise del vocero. Negarse directamente a responder suele generar más suspicacia que una respuesta breve y acotada.
Un vocero bien preparado multiplica el valor de cada comunicado de prensa y de cada oportunidad conseguida a través de la media list. En Presse, el posicionamiento de voceros es parte central del servicio de gestión de prensa.
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